martes, 14 de abril de 2015

Sin novedad en la Muralla



Llueve, sobre la Muralla llueve y cada uno de los átomos del agua es una lanza que araña los torreones y almenas desprotegidos de estuco. A los pies de la Muralla, en una torrentera de color marrón se desangran mil años de historia.
Foto, MGS. Muralla de San Cristóbal , Alcazaba de Almería.
Llueve y poco o nada ha de esperarse de unos gobernantes  que juegan al pin, pon…con los intereses de los almerienses, mientras en el año del Milenio se cae la Muralla. Hasta yo, un humilde técnico en prevención de riesgos laborales, cantero en la restauración de la Catedral de Granada y aprendiz de Alarife, debe saber que cuando existe riesgo de desplome, desprendimiento o caída de objetos al exterior, a la calle, hay que acotar y señalizar la zona. Seguidamente, pasar al derribo, apuntalamiento o restauración de urgencia si de un bien cultural o artístico se tratara; según proceda en cada momento y caso.
Hace ya más de un mes que se puso en conocimiento de las autoridades públicas, responsables del monumento y su entorno, la situación de la Muralla de San Cristóbal. Sin embargo, se sigue sin novedad en la Alcazaba.
Eso sí, parece ser que ha sentado muy mal a los gobernantes de diferentes colores que Ganemos Almería haya acudido a los juzgados, buscando el amparo de los jueces para que el monumento más emblemático de la ciudad sobreviva.
Si viene al caso, igual de indignante es ver la dejación de responsabilidades que se hace sobre nuestro patrimonio, como escuchar a los candidatos a la alcaldía de Almería de los dos grandes partidos, hablar de la importancia de la Alcazaba en la generación de riqueza; como si nada ocurriese, como si la Alcazaba y su entorno gozaran de buena salud. Hay mentiras que merecen un paseo para comprobarlas, se encuentran en el cerro de San Cristóbal.
Llueve sobre la Muralla y nosotros, que vemos unas potencialidades económicas y culturales de la Alcazaba en una ciudad integrada  y generadora de una riqueza que, además, debería estar bien distribuida entre todos  los hijos e hijas de esta urbe, no nos explicamos con razonamientos objetivos las causas del abandono de nuestro patrimonio, el de todos los almerienses.

 Si no existen esas razones objetivas, nos surgen las dudas y nos preguntamos: ¿a quiénes beneficiaría la ruina total de la Muralla del Cerro de San Cristóbal?.. Ahí queda la pregunta.


Marcos González Sedano

Ganemos Almería. 
 Sí, se Puede.

viernes, 20 de marzo de 2015

Buenas noches Andalucía, buenas noches Continentes.



Almería, zona de las Almadravillas. Foto MGS.
Teníamos desde ayer un relato de miedo, que no de terror, pendiente con ustedes; si siguen el hilo de mi Facebook del día encontrarán el preámbulo. Cuando yo era niño el frío era más gélido y el miedo más grande.
 En aquél barrio de obreros donde vivía, cuando se apagaban las llamas de las candelas y recogían las ascuas para encender los braseros, se terminaban las tertulias a cielo abierto y se continuaban en las viviendas.
 Aquella noche de tormenta, donde los apagones del suministro eléctrico eran continuos y al compás de los truenos, Rafael estaba inspirado; él que nunca contaba ningún relato nos sorprendió a todos.

Había una vez allá por el siglo dieciocho o principios del diecinueve una cuadrilla de señoricos en mi pueblo. Era ya muy tarde y la noche estaba más oscura que la boca de un lobo. Se encontraban en una bodega junto a la Iglesia y cerca del cementerio. El vino les había llevado a porfiar hasta el punto de tentar a los difuntos.
 Había una tumba en el Campo Santo que tenía un rosal que estaba florecido todo el año. Nadie le daba explicación a aquel fenómeno y pocos se atrevían a investigarlo. Aquellos minifundistas con aires de grandeza decidieron aquella noche tentar a la suerte y acordaron ir de uno en uno a la tumba y cortar una rosa.
 El primero de ellos llegó, arrancó una flor y regreso con el trofeo en la mano.
 Al abrir la puerta del templo de dios Baco, una bocanada de aire helado se coló dentro.
 El segundo incauto entró en el cementerio cuando sonaban las campanas de la Iglesia dando las doce. El miedo le comía por dentro pero superó la prueba a pesar de la flaqueza de sus piernas. Su rostro no podía disimular el terror que había sentido.
 El tercer hombre ya no estaba tan seguro de querer seguir adelante. Algo veía en la cara de los otros dos que le hacía dudar hasta el punto de quedar como un cobarde si era necesario. Otro vaso de vino le dio valor y se fue camino de su perdición.
 Cuando entró en Campo Santo ya habían pasado las doce de la noche. El y todo el mundo sabían que de las doce a la una sale la mala fortuna. Había llegado a la tumba que estaba rodeada de un gran rosal. La capa le tapaba parte de la cara protegiéndose del frío. Cortó la rosa y cuando se fue a marchar se dio cuenta de que alguien le retenía la capa. Él empezó a tirar, pero la capa no se soltaba. Le daba pánico mirar atrás y empezó a llorar. Apenas podía hablar, el miedo le tenía paralizado...Pasaron las horas y no regresó. Al amanecer sus compañeros de farra, a los que la cobardía y el vino les había vencido, decidieron ir a ver que había ocurrido.
 Al llegar a la lugar se lo encontraron tumbado en el suelo con una rosa roja entre los dedos. Su capa estaba enganchada entre las espinas del rosal y su rostro ya tenía las marcas de la muerte.


Moraleja, la mía, cada uno tendrá la suya:" no dejéis que el miedo os venza. A veces no son gigantes... sino molinos de viento".
 
Desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.
 
Marcos G Sedano

miércoles, 11 de febrero de 2015

Samuel Negreda(XI) Viento de Poniente


 

 

Casa judía, Toledo.
      Abrahán Manzano había llamado a Lola y a Negreda. La causa era el cambio en la correlación de fuerzas dentro de la Alcazaba de Almería. Como en las antiguas intrigas palaciegas, lo que ocurría en la corte se reproducía en los señoríos.

      La batalla ideológica que se produjo a la hora de decidir la toma de la fortaleza, se volvía a repetir. Pero en este momento eran otros los actores que planteaban los problemas, justo los que estuvieron de acuerdo en la estrategia de empoderamiento de la ciudadanía que ahora, se disolvía como un azucarillo en una copa de aguardiente.

      Les explicaba Abrahán a Samuel y a Lola.

      La horizontalidad que había ido fraguando a lo largo de los últimos años, estaba dando paso a un control vertical de los actos de los indignados de ayer. Las masas preferían a un salvador, antes que asumir ellas directamente la responsabilizad histórica de sus actos.

      El regreso al pasado, a la tutela de la plebe, rompía la unidad en el interior de la Alcazaba.

      Las ordenes desde Madrid a dirigentes emergentes de una nueva formación política eran claras y contundentes: parar toda acción o movilización que estuviese en cartera y abortar las que estaban en marcha. El objetivo: no crear tensiones con el poder real. Ocupar los sillones del parlamento estatal debía primar por encima de todo.

Carguero, puerto de Almería. Foto, MGS.
      Negreda miraba al puerto, la chimenea del carguero echaba humo negro del gasoil que ponía en marcha los motores. Los mecánicos de mantenimiento estarían alertas a los pistones que hacían mover las aspas del barco mientras el práctico del puerto se disponía a sacar el navío más allá de la bocana en una maniobra de zigzag debido al viento de poniente que azotaba la bahía.

      Samuel, ¡Tú opinión! Dijo Lola...

 
 
Un saludo desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.

Marcos G Sedano    

lunes, 26 de enero de 2015

Quemad los campos


¡Ah! ¡Maldita memoria que en un acto de ira asesinaste los recuerdos!
Recuerdos para saber, como tú y yo sabemos, que en mayo florecen los rosales.
Memoria fresca de una barra de carmín rojo que prendió los labios de una mujer....

Recuerdo del usurero que nunca olvidaba a sus deudores.
Memoria de aquél camino que esperaba el paso de las carretas.
Recuerdo de un poema de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto;

 
Yo escribí cinco versos:
Uno verde,
Otro era un pan redondo,
El tercero una casa levantándose,
El cuarto era un anillo,
El quinto verso era
Corto como un relámpago
Y al escribirlo
Me dejó en la razón su quemadura.

 
Memoria, mi vieja memoria que en un acto juvenil conserva cada una de sus heridas. Esos son los recuerdos del yo frente al espejo.
¿Pero.. y la otra memoria llena de recuerdos colectivos?¿Acaso fue ajusticiada por el último pelotón de compañer@s de regreso a los dioses paganos?
Recuerdo aquellos antiguos mandamientos dictados por seres sobrenaturales a los que toda una corte de querubines, y ángeles bendecidos por el dedo divino, levantaban sus brazos de madera, hoy convertidos en cibernéticos, en señal de aceptación de las leyes divinas.
Memoria colectiva que nos hace deudores de aquellas contiendas de campos quemados, que allanaron la Transición de la Dictadura a la Dictablanda.
Memoria Histórica para los intelectuales de ayer y de hoy, porque ellos son conscientes que las herramientas que se fabrican lejos de los de abajo terminaran siendo utilizadas por los de arriba para legitimar su régimen y la creación de nuevas castas.
Recuerdo que alguien, tal vez tú, me comentaste una noche, cerca de los viejos miradores del PODER de la ciudad, que hay batallas que hay que darlas, por eso, son batallas...hay que darlas.


Un saludo desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.

Marcos G Sedano.

Trabajo de la Pintora de los Laberintos.


lunes, 12 de enero de 2015

Desde la memoria


Le pregunté a un amigo,        

que por qué había dejado
de publicar en su página web
mis cartas, me contestó que
porque no eran políticas. Me
dio un gran alivio, pensé que
me había censurado.
 
            Ahora que el PODER crea las condiciones para la represión en masa de la población, de esa parte de la ciudadanía que no tiene nada que perder salvo sus cadenas, o de aquella otra parte del pueblo que queriendo alcanzar los peldaños más altos de las escaleras pisan los dedos de los que no quieren vivir en el barro...
            Ahora que las contradicciones estallan entre las propias élites a nivel nacional o internacional, nos pedirán que tomemos partido. Nos invitaran a los de abajo a que invirtamos un hijo o una hija en otra Santa Cruzada, en una guerra contra el Mal que oculte la cacería de la piel del oso ruso.
Olivo a la entrada del desierto de Almería. Foto MGS.
            Los virtuosos del tambor abrazados por las calles de París, a ritmo de marcha militar unidos contra sus propios monstruos, nos ofrecerán a los judíos de turno, a los homosexuales,  gitanos, comunistas, antisistema...como trofeos para saciar nuestras impotencias, nuestra sed de justicia social y la necesidad del pan nuestro de cada día. 
            Como si nada hubiese ocurrido en la última contienda, como si cincuenta millones de muertos y la destrucción de Europa no fueran testigos de lo ocurrido, nos invitarán a denunciar a nuestros amigos, a nuestros vecinos, a nuestros hermanos… Nada, sin la memoria no seriamos nada. Esta vieja Europa con una clase dominante vestida de nuevo paño, lleva bajo  sus abrigos aquellos uniformes diseñados para el ejército alemán por Hugo Boss.
            Y nosotros, imbéciles de nosotros ¡queriendo convertir a los leones en animales vegetarianos!
            Tal vez porque sea un egoísta, o porque sueño con el calor de tu cuerpo, no quiera que ninguno desaparezca en una guerra.
 
 
            Desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.
 
            Marcos González Sedano.
 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Yo no soy socialdemócrata





Olivo centenario
Pintura de Yolanda González.
Olivo centenario.
         Yo no soy socialdemócrata; tampoco posibilista, y mucho menos defensor de una Paz Social que condene a millones de seres humanos a la infelicidad, a no tener un techo que les cobije y una Renta Básica.
         Yo sigo pensando que la UE y el Euro son instrumentos en manos de las élites para mantener su estatus sobre la base de la opresión de millones de personas. Lo mismo que pensaba antes de las últimas elecciones europeas. Y exijo un referéndum vinculante sobre nuestra pertenencia a la UE y al Euro.
         Yo no soy monárquico. Creo firmemente que todos los hombres y mujeres tienen los mismos derechos, también mis hijas/os, a ser Jefas del Estado Español elegidas libremente por la ciudadanía. Por eso y por un millón de cosas más, elijo la República como modelo de Estado.
Tal vez porque yo no tenga que engañar u ocultar mis intenciones me sienta más libre. Por esa libertad que nos da la conciencia, declaro que considero los crímenes cometidos por el régimen franquista de Lesa Humanidad, (recogido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, tortura, violación, prostitución forzada, esclavitud sexual, esterilización forzada y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, de orientación sexual u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.).
Considero vergonzante el papel de las organizaciones políticas y sociales firmantes del pacto constitucional de 1978, y a las que hoy gobiernan España, por dejar sin restituir la dignidad y la memoria de los demócratas españoles, defensores del orden constitucional establecido en la II República Española.
         Por otra parte, pienso que es deber del estado llevar a cabo un programa de identificación de las fosas comunes que están diseminadas por toda la geografía del estado español, 75 años después del genocidio, y depositar los restos de las personas asesinadas donde los familiares de éstos decidan. Sin esa restitución a aquellos hombres y mujeres será imposible creer en la democracia establecida.
         Yo, que no debo nada a nadie, no comprendo por qué he de pagar una deuda externa que no he generado. Que además se utiliza como arma contra la mayoría de la ciudadanía para expropiarles de los bienes comunes acumulados: sanidad, enseñanza, pensiones, vivienda, suministros de luz, agua, ferrocarriles, aeropuertos…
         Yo, que sólo soy un ciudadano más, que no cree en los salvapatrias, exijo el derecho de los/as ciudadanos/as al autogobierno, porque la democracia reside en el pueblo, que es el único soberano. Sin embargo, ese derecho a participar en la legislación es negado por la constitución de 1978, que blinda a las castas políticas de viejo y nuevo cuño el poder legislativo. Por el derecho a ejercer la democracia, reclamo un proceso constituyente directo desde la ciudadanía.
         Yo, que estoy en contra de la guerra, me posiciono por la salida de todas las tropas extranjeras del territorio del estado español.
         Yo, que amo a la naturaleza y a los animales que la habitan, me declaro decrecentista; a favor de dejar de producir objetos inútiles que sólo favorecen el proceso de acumulación de las élites, que ponen con su modelo productivista al planeta en riesgo de colapso ecológico.
         En este mundo líquido que nos están creando, dónde las personas flotamos y las nuevas tecnologías forman parte del instrumento que lo hace posible, yo declaro que prefiero las plazas, las calles, la playa, las bodegas, las universidades… al frío de la pantalla de un ordenador.
         Como no soy socialdemócrata, por ser un modelo más de relaciones económicas y humanas antidemocrático, que está basado en la explotación de los recursos de los países de la periferia, y hoy es un espejismo de un pasado que ya nunca volverá, trabajo por crear otro mundo más justo y humano, sin castas.
         A pesar de todo, ¡Venceremos!

Marcos González Sedano.
        
           
          





martes, 25 de noviembre de 2014

Samuel Negreda (X) El Caribe





Malecón de la Habana. Foto, Ángeles Diez.
         La ciudad, envuelta en la brisa del Caribe, de olor a maderas preciosas, a café, a flores del mamey; bulliciosa y trovera, lenta de reloj cubano, con gusto. Santiago seguía ahí, como la última vez que el Diáspora atracó en su bahía. Alerta, impregnada de la revolución y del espíritu de Martí; ella siempre puso su parte en la liberación de la mayor de las antillas. 
Ya habían pasado varios meses desde su visita, y en  un puerto  del Mediterráneo, el marinero recordaba su conversación con el olofin más viejo de la Isla:
-Negreya, tus raíces y las nuestras vienen del mismo tronco. Hemos sobrevivido durante siglos a revoluciones y contrarrevoluciones; a catástrofes de todo tipo y a la venganza del Mal, que hoy pone a la Humanidad al borde de su extinción. Tomamos nota de la petición que nos hace la Casa de las Rosas de Tahal.  El sonido de nuestros tambores llegará a los oídos de nuestra Matria, África. Ve tranquilo, los Orishas estarán con vosotros.
Así le habló aquel afrocubano de pelo blanco y ojos celestes.
Aquella misma mañana Negreda, al salir de la casa del olofin, y pasar por la Plaza de Marte, se paró a escuchar a un guajiro recitar a sus parroquianos un poema de José Martí.
José Martí. Foto, Yolanda González.
Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.
¡El alma!... El Padre de la Patria creía en la existencia del alma de los seres humanos,- pensó-.
El marinero se había abstraído otra vez, mientras en los altos miradores de Almería, se vivía una batalla campal entre antidisturbios y sublevados.
Pizocaro llamó a Negreda.
-Mira Samuel, los nuestros lo están haciendo bien. Los grupos operativos de la Unidad de Intervención Rápida de la Policía se retiran a su punto de partida.
En el ordenador del periodista se veía retroceder a los agentes por los efectos del armamento de artificio que estaban utilizando: botes de humo y gases lacrimógenos. Los ocupantes del recinto se los devolvían, convirtiendo  la zona de la Puerta de la Justicia de la Alcazaba en una ratonera para los uniformados.
-Lo intentarán de nuevo,- le respondió el marinero que volvió a su abstracción.
La noche que llegaron a la Habana, le estaba esperando en el hall del Hotel Riviera, Carlos Torpedo.
El marinero había preferido alojarse en aquél establecimiento, en otros tiempos propiedad de la mafia estadounidense. Sus paredes estaban llenas de fotos de sus ilustres huéspedes, entre ellos la del salvadoreño Roque Dalton, uno de los poetas de cabecera de Negreda. Con sus Historias Prohibidas del Pulgarcito, había hecho las largas travesías del Diáspora más llevaderas.
La Cubana y Almécija subieron a sus habitaciones.
Carlos no había ido sólo. En una mesa en la cafetería, dos personas con gafas oscuras les esperaban. Los cuatro hombres y una botella de ron, (porque en Cuba la trova sin un trago se traba) iban a pasar una larga noche. Cuando amaneció, los cuatro aún seguían allí; ahora tomaban café cubano.
Cuba. Foto Ángeles Diez.
Negreda era un defensor de la Revolución Cubana   y aquel viaje le venía propicio para intercambiar opiniones sobre la situación en Europa. El resto del tiempo que les quedaba que estar en la isla lo dedicarían a vivir la Habana y a visitar a  Niña María Elena, en Pinar del Río.
Mientras El marinero seguía soñando, Corpas, la oficial al mando de una de las unidades operativas de la policía, presentaba una queja por escrito al Inspector Jefe del Mando Operativo.
Corpas, se quejaba por haber recibido unas órdenes contrarias a los protocolos de actuación establecidos. ´´Con ello, la seguridad de los ciudadanos ocupantes de la Alcazaba de Almería y la de los agentes en la actuación, habían estado sometidos a un alto riesgo de accidente grave´´- argumentaba la oficial.
Mientras su superior leía la queja, pensaba: ´´Ya está aquí otra vez la sindicalista esta tocándonos los huevos. Nosotros sin conseguir los objetivos y ella jodiéndonos.´´
Foto, MGS.
El primer día de asedio a la fortaleza almeriense había transcurrido sin ningún herido de consideración. Pero una derrota de esas características para los fuerzas de seguridad del estado no podía quedar así.  Los ocupantes del recinto fortificado se preparaban para resistir un nuevo asalto.

Desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.
Marcos G Sedano