domingo, 30 de noviembre de 2014

Yo no soy socialdemócrata





Olivo centenario
Pintura de Yolanda González.
Olivo centenario.
         Yo no soy socialdemócrata; tampoco posibilista, y mucho menos defensor de una Paz Social que condene a millones de seres humanos a la infelicidad, a no tener un techo que les cobije y una Renta Básica.
         Yo sigo pensando que la UE y el Euro son instrumentos en manos de las élites para mantener su estatus sobre la base de la opresión de millones de personas. Lo mismo que pensaba antes de las últimas elecciones europeas. Y exijo un referéndum vinculante sobre nuestra pertenencia a la UE y al Euro.
         Yo no soy monárquico. Creo firmemente que todos los hombres y mujeres tienen los mismos derechos, también mis hijas/os, a ser Jefas del Estado Español elegidas libremente por la ciudadanía. Por eso y por un millón de cosas más, elijo la República como modelo de Estado.
Tal vez porque yo no tenga que engañar u ocultar mis intenciones me sienta más libre. Por esa libertad que nos da la conciencia, declaro que considero los crímenes cometidos por el régimen franquista de Lesa Humanidad, (recogido en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional comprende las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, deportación o desplazamiento forzoso, tortura, violación, prostitución forzada, esclavitud sexual, esterilización forzada y encarcelación o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, de orientación sexual u otros definidos expresamente, desaparición forzada, secuestro o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.).
Considero vergonzante el papel de las organizaciones políticas y sociales firmantes del pacto constitucional de 1978, y a las que hoy gobiernan España, por dejar sin restituir la dignidad y la memoria de los demócratas españoles, defensores del orden constitucional establecido en la II República Española.
         Por otra parte, pienso que es deber del estado llevar a cabo un programa de identificación de las fosas comunes que están diseminadas por toda la geografía del estado español, 75 años después del genocidio, y depositar los restos de las personas asesinadas donde los familiares de éstos decidan. Sin esa restitución a aquellos hombres y mujeres será imposible creer en la democracia establecida.
         Yo, que no debo nada a nadie, no comprendo por qué he de pagar una deuda externa que no he generado. Que además se utiliza como arma contra la mayoría de la ciudadanía para expropiarles de los bienes comunes acumulados: sanidad, enseñanza, pensiones, vivienda, suministros de luz, agua, ferrocarriles, aeropuertos…
         Yo, que sólo soy un ciudadano más, que no cree en los salvapatrias, exijo el derecho de los/as ciudadanos/as al autogobierno, porque la democracia reside en el pueblo, que es el único soberano. Sin embargo, ese derecho a participar en la legislación es negado por la constitución de 1978, que blinda a las castas políticas de viejo y nuevo cuño el poder legislativo. Por el derecho a ejercer la democracia, reclamo un proceso constituyente directo desde la ciudadanía.
         Yo, que estoy en contra de la guerra, me posiciono por la salida de todas las tropas extranjeras del territorio del estado español.
         Yo, que amo a la naturaleza y a los animales que la habitan, me declaro decrecentista; a favor de dejar de producir objetos inútiles que sólo favorecen el proceso de acumulación de las élites, que ponen con su modelo productivista al planeta en riesgo de colapso ecológico.
         En este mundo líquido que nos están creando, dónde las personas flotamos y las nuevas tecnologías forman parte del instrumento que lo hace posible, yo declaro que prefiero las plazas, las calles, la playa, las bodegas, las universidades… al frío de la pantalla de un ordenador.
         Como no soy socialdemócrata, por ser un modelo más de relaciones económicas y humanas antidemocrático, que está basado en la explotación de los recursos de los países de la periferia, y hoy es un espejismo de un pasado que ya nunca volverá, trabajo por crear otro mundo más justo y humano, sin castas.
         A pesar de todo, ¡Venceremos!

Marcos González Sedano.
        
           
          





martes, 25 de noviembre de 2014

Samuel Negreda (X) El Caribe





Malecón de la Habana. Foto, Ángeles Diez.
         La ciudad, envuelta en la brisa del Caribe, de olor a maderas preciosas, a café, a flores del mamey; bulliciosa y trovera, lenta de reloj cubano, con gusto. Santiago seguía ahí, como la última vez que el Diáspora atracó en su bahía. Alerta, impregnada de la revolución y del espíritu de Martí; ella siempre puso su parte en la liberación de la mayor de las antillas. 
Ya habían pasado varios meses desde su visita, y en  un puerto  del Mediterráneo, el marinero recordaba su conversación con el olofin más viejo de la Isla:
-Negreya, tus raíces y las nuestras vienen del mismo tronco. Hemos sobrevivido durante siglos a revoluciones y contrarrevoluciones; a catástrofes de todo tipo y a la venganza del Mal, que hoy pone a la Humanidad al borde de su extinción. Tomamos nota de la petición que nos hace la Casa de las Rosas de Tahal.  El sonido de nuestros tambores llegará a los oídos de nuestra Matria, África. Ve tranquilo, los Orishas estarán con vosotros.
Así le habló aquel afrocubano de pelo blanco y ojos celestes.
Aquella misma mañana Negreda, al salir de la casa del olofin, y pasar por la Plaza de Marte, se paró a escuchar a un guajiro recitar a sus parroquianos un poema de José Martí.
José Martí. Foto, Yolanda González.
Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.
¡El alma!... El Padre de la Patria creía en la existencia del alma de los seres humanos,- pensó-.
El marinero se había abstraído otra vez, mientras en los altos miradores de Almería, se vivía una batalla campal entre antidisturbios y sublevados.
Pizocaro llamó a Negreda.
-Mira Samuel, los nuestros lo están haciendo bien. Los grupos operativos de la Unidad de Intervención Rápida de la Policía se retiran a su punto de partida.
En el ordenador del periodista se veía retroceder a los agentes por los efectos del armamento de artificio que estaban utilizando: botes de humo y gases lacrimógenos. Los ocupantes del recinto se los devolvían, convirtiendo  la zona de la Puerta de la Justicia de la Alcazaba en una ratonera para los uniformados.
-Lo intentarán de nuevo,- le respondió el marinero que volvió a su abstracción.
La noche que llegaron a la Habana, le estaba esperando en el hall del Hotel Riviera, Carlos Torpedo.
El marinero había preferido alojarse en aquél establecimiento, en otros tiempos propiedad de la mafia estadounidense. Sus paredes estaban llenas de fotos de sus ilustres huéspedes, entre ellos la del salvadoreño Roque Dalton, uno de los poetas de cabecera de Negreda. Con sus Historias Prohibidas del Pulgarcito, había hecho las largas travesías del Diáspora más llevaderas.
La Cubana y Almécija subieron a sus habitaciones.
Carlos no había ido sólo. En una mesa en la cafetería, dos personas con gafas oscuras les esperaban. Los cuatro hombres y una botella de ron, (porque en Cuba la trova sin un trago se traba) iban a pasar una larga noche. Cuando amaneció, los cuatro aún seguían allí; ahora tomaban café cubano.
Cuba. Foto Ángeles Diez.
Negreda era un defensor de la Revolución Cubana   y aquel viaje le venía propicio para intercambiar opiniones sobre la situación en Europa. El resto del tiempo que les quedaba que estar en la isla lo dedicarían a vivir la Habana y a visitar a  Niña María Elena, en Pinar del Río.
Mientras El marinero seguía soñando, Corpas, la oficial al mando de una de las unidades operativas de la policía, presentaba una queja por escrito al Inspector Jefe del Mando Operativo.
Corpas, se quejaba por haber recibido unas órdenes contrarias a los protocolos de actuación establecidos. ´´Con ello, la seguridad de los ciudadanos ocupantes de la Alcazaba de Almería y la de los agentes en la actuación, habían estado sometidos a un alto riesgo de accidente grave´´- argumentaba la oficial.
Mientras su superior leía la queja, pensaba: ´´Ya está aquí otra vez la sindicalista esta tocándonos los huevos. Nosotros sin conseguir los objetivos y ella jodiéndonos.´´
Foto, MGS.
El primer día de asedio a la fortaleza almeriense había transcurrido sin ningún herido de consideración. Pero una derrota de esas características para los fuerzas de seguridad del estado no podía quedar así.  Los ocupantes del recinto fortificado se preparaban para resistir un nuevo asalto.

Desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.
Marcos G Sedano

domingo, 9 de noviembre de 2014

Samuel Negreda (IX) El asalto (La Toma, III).





Fiñana, Almería. Foto, JGR.
      A la altura de Fiñana, donde aúllan los lobos, les vieron pasar dirección Almería. Los vehículos de la Unidad de Intervención Rápida de la Policía (UIRP), trasladaban a ochenta agentes con todo el equipo para control de motines desde su acuartelamiento en Granada.
      La oficial al mando de una de las unidades operativas abrió la ventanilla un centímetro; quería llenar los pulmones del aire de su infancia.
      En la fortaleza otra mujer recibía un whatsapps:-“Ya Bajan”.

      Desde Sevilla y Madrid dieron las órdenes de proceder al desalojo de la Alcazaba sin tener en cuenta a la élite de la ciudad. Para el Régimen, los urcitanos eran como una verruga en la planta del pie del mapa nacional.
      La toma del recinto fortificado había sido una acción inesperada, y lo peor de los hechos era la falta de información previa
Muralla Sur, Alcazaba de Almería. Foto, MGS.
de lo que se estaba planificando. Los Servicios de Información del Estado (SIE) no se habían enterado  que una manada de elefantes se paseaba por la ciudad.
      El SIE no fue el único sorprendido; los países con agentes sobre el terreno de una urbe, puerta de  Asia Occidental y África, zonas de conflictos armados, no podían sentir al descubierto su retaguardia. Se había encendido la luz roja de la seguridad del Bloque Aliado (BA) y el alto mando ordenó seguir de cerca los acontecimientos.
New York. Foto, Miguel Ángel.
      Para los ocupantes del monumento el día transcurrió tranquilamente, preparando en los lugares más vulnerables elementos de contención para resistir el primer asalto y difundiendo la Toma en la red global. The New York Times, les había dedicado la portada matutina.
      Sus reivindicaciones eran básicas para la vida: “pan, techo, luz, agua, trabajo, Stop desahucios, democracia real...” Esa sencillez de sus peticiones creaba sentimientos de afinidad y simpatía entre la ciudadanía, que les correspondía con correos de apoyo a su acción.
Los curiosos seguían llegando al entorno de la Alcazaba; aquél espectáculo era algo histórico que quedaría en la narrativa de la ciudad y ellos no querían perdérselo.
Los vendedores ambulantes se paseaban en medio de los mirones y de los turistas catalanes y japoneses, pregonando sus productos: “cerveza fresquita, refrescos, bocadillos de tocineta, chistorra…llevo tabaco…” Las vecinas de las casas colindantes al monumento alquilaban sus terraos a periodistas y curiosos. ¡El espectáculo estaba servido!     
En otro lugar, en un piso franco, Negreda le comentaba a Lola: -Si mi olfato no me falla, para las cuatro de la madrugada empezará el asedio al recinto. Ella le respondió:-Lo sabremos una hora antes. -“Que así sea”, apostilló Pizocaro.
Llegó la noche y el monumento se iluminó como si nada pasara. Los curiosos iban desapareciendo conforme las horas avanzaban, y la policía desalojó a los pocos periodistas y mirones  que aun quedaban.  
Las luces del recinto dejaban ver a los pies de la Muralla Norte, en la zona de la Hoya, a los vehículos alemanes, Mercedes-Benz de los antidisturbios. En la fortaleza, Campos recibió un whatsapps:-“Será a las cuatro”.
En ese instante los agentes salieron de los coches y empezaron a calentar.
Alcazaba de Almería. Foto, MGS.
      Eran las tres de la madrugada cuando se escuchó decir a Sefarad:- “¡Cada cual a su lugar!”.
      Otra mujer entre los surtidores de las fuentes y el murmullo del agua recitaba unos versos tan viejos como las piedras que acariciaban:
      “Una verde bandera,
      que se ha hecho de la aurora blanca un cinturón,
      despliega sobre ti un ala de delicia,
      que ella te asegure la felicidad
      al concederte un espíritu triunfante”.
      Al terminar el poema, los botes de humo empezaron a caerles del cielo.
No hubo negociación; España no estaba para sobresaltos. Eran las cuatro de la madrugada y el asalto al recinto se efectuaba desde la Muralla Sur, en la zona comprendida entre el Baluarte del Saliente y la Torre de los Espejos.
A los pies de la Alcazaba, Almería.Foto, MGS.
      El ruido de las detonaciones despertó a los vecinos, y los profesionales de los medios de comunicación que no se habían marchado, empezaron a realizar su trabajo.
También los equipos técnicos de los amotinados ponían a funcionar sus medios de distribución de información y todo lo que ocurría en el asalto salía en directo en las redes.
Entretanto, los otros sublevados, los plebeyos del siglo XXI, devolvían los botes de humo a los antidisturbios y arrojaban por las almenas rodamientos de cerámica para dificultar la subida a la muralla.
Aún nada estaba escrito; la noche iba a ser larga.   

Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.

Marcos G Sedano 
     

martes, 28 de octubre de 2014

¡Ay democracia!

¿Recuerdan ustedes aquella canción de Javier Krahe que empezaba diciendo “Me gustas democracia porque estás como ausente”? Sería por ser el mejor análisis político con música…
Verano de 2014, París. ¡No Pasarán! Foto, MGS 
¡hey…chachachá! de una democracia secuestrada.
La constitución de 1978 blindaba la vida política a los partidos, excluyendo del poder legislativo al ciudadano, al pueblo, que es el único soberano.
Aquél pacto constitucional firmado sobre una caja de pino, ruido de sables y una ronda de café para todos y todas, sentaba las bases de lo que treinta y seis años después son unas castas políticas en descomposición.
La Segunda Transición Borbónica que estamos viviendo se ha llevado por delante al Jefe del Estado y, sin duda alguna, también se llevará a sus cortesanos y cortesanas. Las castas Juancarlistas, virreyes en las empresas multinacionales que ellos mismos privatizaron, son percibidas por la ciudadanía como los responsables de la crisis, la corrupción y la injusticia social.
El régimen Juancarlista ha cambiando a lo largo de los años aquel lema de los cuarteles de “¡TODO POR LA PATRIA!” por el de “¡TODO POR LA PASTA!”. Los mercados mandan, y no hay soberanía que se les resista si la población de los estados son meros consumidores de productos manufacturados y papeletas electorales.
Felipe VI rey de España, Jefe del Estado y del mando supremo de las Fuerzas Armadas, podría pasar a la historia con el sobrenombre de “Felipe el Breve” si su reinado lo tienen que legitimar unas castas políticas y económicas que le niegan a sectores muy importante de la población temas tan fundamentales para la vida como la vivienda, el pan, el trabajo, la sanidad, y convierten la educación de calidad en un producto de lujo para los hijos e hijas de las élites. Sin olvidar que a las pequeñas y medianas empresas se les niega el pan y la sal de su desarrollo.
En este proceso histórico de amores, desengaños y traiciones, nos han quitado tanto que nos han quitado hasta el miedo. Por eso los ciudadanos y las ciudadanas han decidido no esperar, y han optado por una Revolución Democrática. Esa Regeneración Democrática la tiene que parir la ciudadanía, y el municipalismo es un buen terreno de juego para jugar esta partida. Después seguro que vendrán otros retos.
El peligro fundamental del proceso de democratización de nuestra sociedad, es posible que venga, más que desde las resistencias de los viejos actores políticos, de los sectores emergentes políticamente a los que el pragmatismo puede engullir. Y aquí entraría aquella otra canción de Krahe “Cuervo ingenuo”. (¡KRAHE PRESIDENTE, KRAHE PRESIDENTE!)
Pero esos miedos que son reales y objetivos, no pueden paralizar los procesos de convergencia social que están en marcha, que dicho sea de paso, no deben tener como objetivo estratégico la presentación de candidaturas electorales. No olvidemos que no queremos nuevas castas, sino el EMPODERAMIENTO DE LOS Y LAS CIUDADANAS. Ese debe ser el objetivo principal de los movimientos sociales y de la ciudadanía.
Un saludo desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.

Marcos González Sedano.

lunes, 20 de octubre de 2014

Almería, un verso.




Barrio de Pescadería y la Chanca. Foto, MGS.

         Varada entre dos riberas

         ancla en tierra deambulas.

         Te niega la tarde el Sol

         y te corona la Luna.


         Sobre las piedras la Mar

         dibuja tu cintura.

         En un paño de seda

         con bordados de aceituna.


         No hay prisa en esta tierra

         donde los siglos descansan

         donde los niños son niños

         y les encanta la chanza.


         Aquí quiero dejar mi costado

         como quilla de un barco.

         Hundida entre la arena

         para morirme despacio.


         Aquí quiero escribir mi ultimo

                                               Verso.

         En el papel  de la ola

         que un día envolvió tu cuerpo.


        


         Puerto Bayyana, 20 de octubre de 2014.



         Marcos G sedano.

        

viernes, 3 de octubre de 2014

Samuel Negreda (VIII) Las Mascaras.(La Toma, II).




                   En el lugar en el que nunca llueve, aparecieron en el cielo las nubes.  Fue justo a la madrugada, en que un colectivo de
Paseo Marítimo de Almería y la Bahía. Foto, MGS.  
mujeres y hombres tomaban la Alcazaba. Eso era según Lola un  buen augurio. Así se lo comentaba a Pizocaro que se encontraba en el ordenador bicheando en la red.

         Negreda estaba repasando mentalmente la batalla ideológica que se había vivido en la ciudad antes de la ocupación de la fortaleza. Esa acción de fuerza venía dada por la situación de opresión que estaban ejerciendo contra los de abajo las castas de la ciudad. Unas castas nacidas  del régimen franquista y a la sombra de la constitución de 1978.

         A Samuel le fue imposible encontrar dentro de organizaciones revolucionarias en otros tiempos, un compromiso serio en las acciones
Dibujo de Negreda. José Almécija.
de rebeldía previstas. Eso significaba ir contra el Régimen andaluz y español y ellas también formaban parte de él.

         Lola llamó a Negreda:"¡Marinero, la hora!"

Samuel se acercó al ordenador. En ese momento el Sol salía por las Salinas de Cabo de Gata y las gaviotas como gatos esmallaos se dirigían al puerto.

         Julia, una ingeniera informática en paro, desde la Torre de los Espejos colgaba en las redes sociales el primer comunicado de los
Torre de los Espejos. Foto, MGS.
ocupantes del recinto. Al instante en los facebooks, las páginas web, whatsapps... empezaron a aparecer fotos de la Alcazaba de Almería. Unas máscaras de carnaval burlescas, de mil colores, se paseaban entre jardines, fuentes de agua y almenas. En algunas imágenes se veían los barcos en los atracaderos que llegaban de Oriente, África y Europa.

         Negreda, Lola, la Cubana y Pizocaro, se miraron. El baile había comenzado: Una parte de la ciudad se despertaba mientras otra ya, estaba en acción.

         Los teléfonos de los miembros de las castas sonaban en la urbe. La Toma les había sorprendido durmiendo y se llamaban entre ellos para saber que ocurría. Al mismo tiempo las primeras dotaciones de policía nacional y municipal llegaban al recinto amurallado. Los ocupantes antes de que fuera demasiado tarde para liberarlos, evacuaron por la puerta de poniente a los guardas jurados del monumento.

         Los vecinos de la zona fueron los primeros curiosos en acudir a la calle Almanzor, a los pies de la Alcazaba, a olisquear que pasaba y otros desde los terraos  saludaban a los enmascarados de las almenas.

         El oficial al mando de la Policía Nacional discutía con el responsable de la Policía Municipal sobre  de quién eran las
Mascara Carnavalesca, Almería.
competencias en el tema. Un borracho que iba de retirada y les vio en pleno debate les lanzó una frase lapidaria: "¡Así va España!" Como si de la orden de un superior se tratara, ambos se pusieron de acuerdo y el municipal cedió al nacional la voz. Este se dirigió a los ocupantes:"¿Quién es el responsable?" Sin que le diese tiempo de hablar a nadie el borracho respondió: "¡El PP y el PSOE!" Los mirones se echaron a reír a carcajadas y al oficial se le puso cara de póker y llamo a un agente: "García, retirad al Iñaqui Anasagasti que nos va a dar la mañana". El agente invitó al ciudadano ebrio a seguir su camino, este aceptó, pero antes de irse les lanzó a las autoridades otra sentencia: "Que os traigan bocadillos y unas cervecitas que en eso os va a ir pa rato". García le insistió: "¡Váyase usted a dormir por favor!"  Una vez superado el primer boicot el oficial continuó: "¿Quién es el responsable de ustedes?"


Mascara de Rebeca.
         Desde la muralla una voz de mujer con una máscara de bruja le respondió: "Este recinto es zona liberada de las castas y en el manda obedeciendo, el concejo municipal de Almería..."

 En ese instante el oficial fue alertado por García: "Castaño, nos comunican desde Interior que estamos saliendo en directo por Internet desde el momento que llegamos.-"Me cago en..." gruñó Castaño.

        

         Desde Puerto Bayyana, al levante de Andalucía.


         Marcos G. Sedano.


sábado, 27 de septiembre de 2014

Samuel Negreda (VII)La Toma (I de...)






           El marinero miraba  la Mar que tras unos días de poniente
 dormía exhausta entre las rocas y la arena de la bahía. Ya era otoño
y la ciudad de la luz, con una luna ausente daba cobijo a las sombras 

Ciudad de Almería. Foto, MGS.
que tomaban posiciones en los altos miradores de la urbe.

          Negreda, Lola, la Cubana y Emilio Pizocaro, un periodista argentino
 afincado en Marbella con cara de pocos amigos, esperaban noticias en un
piso franco junto al puerto.

          
Los guardas jurados sorprendidos en esa hora tonta donde salen los ladrones pobres a hacer su trabajo, no se explicaban
por donde habían entrado aquellos seres enmascarados.

   Una actividad frenética se vivía en el interior del recinto.
 Cuadrillas de albañiles realizaban intervenciones en la Muralla Norte,
 
Muralla de San Cristóbal y puerta
de servicio en Muralla Norte
Alcazaba de Almería.
entre la Casa del Alcaide y el Baluarte del Saliente. Pero ni un sólo ruido salía de sus herramientas. Allí se encontraban los puntos más débiles de los tres recintos de la Alcazaba y tenían que ser reforzados para aguantar los asaltos que sufrirían.


          Los equipos de comunicación habían entrado en la sala de control y  vigilancia del monumento  y la adaptaban a sus necesidades.
 La Torre de los Espejos, donde se encontraba, dominaba la zona Sur de la ciudad. Desde allí era fácil recibir y comunicar sin necesidad de medios tecnológicos sofisticados.

      Pizocaro recibió un whatsapp que decía: "todo según lo previsto" e informó a los demás. Nadie dijo nada, aún quedaban muchas tareas para terminar la primera
fase.

          Para no despertar a los vecinos, la única puerta de las murallas
Alcazaba Segundo recinto. Foto, MGS.
que se mantenía abierta era la del segundo recinto, la que da a la Hoya y al Barrio de Pescadería. Por allí introducían los suministros que iban a necesitar y los almacenaban en el Castillo Cristiano. Las gacelas de la
reserva cercana les miraban desde los pies de la fortaleza, como si fueran
a ser las cronistas de la noche.

          Campos contemplaba las traiñas que en la lejanía eran antorchas
 sobre la Mar, allí podía estar él a esas horas, esperando sacar la red. Sin
 embargo se encontraba sobre el Muro de la Vela, junto a la campana que
durante siglos anunció la entrada de los barcos a la bahía o alertó a los
incautos que alejados de Bayyana no sabían que las puertas de la ciudad
iban a ser cerradas.

          Sensi y Sefarad junto a él, miraban el trajín de unos equipos de
 hombres y mujeres que de forman sincronizada trabajaban en la oscuridad
como si de una cadena de montaje se tratara.

          Los fontaneros que se encontraba a sus pies, en la fuente del
 Muro, conectaban las arterias del recinto para llevar el agua potable al Aljibe
 Califal y a las termas del segundo recinto. De ese trabajo dependía el
 suministro del preciado liquido, si las fuerzas de seguridad del estado seguían el
 manual de asedio a una fortaleza.



Casa del Alcaide, segundo recinto. Foto, MGS.
         Existe una cultura del agua en esta parte de Iberia similar a la de
 los países en los que nunca llueve. Aquí se sabe muy bien que el agua es la vida
 y estos seres donde se encuentra el único desierto de Europa la miman.

          Campos reflexionó en voz alta: "Esta claro el planteamiento,
 aquí sólo son útiles para resistir dos de los tres recintos, el primero y el segundo. Hay que resistir el desalojo del primer recinto con todas nuestras energías. Replegarnos al segundo en último extremo, y aguantar en él hasta la alternativa final...". Sensi le respondió, "hay que aguantar treinta días y procurar que nadie salga herido, ese es nuestro compromiso, si o si. El resto les toca hacer a los de ahí fuera..."


 Desde Puerto Bayyana,
 al levante de Andalucía.

   Marcos G Sedano